Domingo después de Pentecostés 10/22/2017 – Propio 24 – Año A

Tiempo después de Pentecostés
Domingo 22 de Octubre – Propio 24 – Año A
Ministerio Latino Diócesis SW FL.

La Colecta
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo has revelado tu gloria a todas las naciones: Mantén las obras de tu misericordia; a fin de que tu Iglesia, esparcida por todo el mundo, persevere con fe inquebrantable en la confesión de tu Nombre; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

1ra Lectura del libro del Éxodo 33:12–23
Moisés le dijo al Señor: Mira, tú me pides que yo dirija a este pueblo, pero no me dices a quién vas a enviar conmigo. También dices que tienes mucha confianza en mí y que me he ganado tu favor. Pues si esto es cierto, hazme saber tus planes, para que yo pueda tener confianza en ti y pueda seguir contando con tu favor. Ten en cuenta que este pueblo es tu pueblo. Yo mismo te acompañaré y te haré descansar dijo el Señor. Pero Moisés le respondió: Si tú mismo no vas a acompañarnos, no nos hagas salir de aquí. Porque si tú no nos acompañas, ¿de qué otra manera podrá saberse que tu pueblo y yo contamos con tu favor? Sólo así tu pueblo y yo podremos distinguirnos de todos los otros pueblos de la tierra. Esto que has dicho también lo voy a hacer, porque tengo confianza en ti y te has ganado mi favor le afirmó el Señor. ¡Déjame ver tu gloria! suplicó Moisés. Pero el Señor contestó: Voy a hacer pasar toda mi bondad delante de ti, y delante de ti pronunciaré mi nombre. Tendré misericordia de quien yo quiera, y tendré compasión también de quien yo quiera. Pero te aclaro que no podrás ver mi rostro, porque ningún hombre podrá verme y seguir viviendo. Dijo también el Señor: Mira, aquí junto a mí hay un lugar. Ponte de pie sobre la roca. Cuando pase mi gloria, te pondré en un hueco de la roca y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. Después quitaré mi mano, y podrás ver mis espaldas; pero mi rostro no debe ser visto.
Palabra del Señor.
Demos gracias a Dios.

Salmo 99
1 El Señor es Rey; tiemblen los pueblos; *
está entronizado sobre querubines; sacúdase la tierra.
2 El Señor es grande en Sión; *
es excelso sobre todos los pueblos.
3 Alaben su Nombre, porque es grande y temible; *
él es el Santo.
4 “Oh Rey poderoso, amante de la justicia, has establecido la equidad; *
has administrado la justicia y el derecho en Jacob”.
5 Proclamen la grandeza del Señor nuestro Dios, y póstrense ante el estrado de sus pies; *
él es el Santo.
6 Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocan su Nombre, *
invocaban al Señor, y él les respondía.
7 Desde la columna de nube les hablaba; *
guardaban sus testimonios, y el decreto que les dio.
8 “Oh Señor Dios nuestro, en verdad les respondías; *
tú eras para ellos un Dios de perdón; con todo, les castigabas por sus malas obras”.
9 Proclamen la grandeza del Señor nuestro Dios, y adórenle sobre su santo monte, *
porque el Señor nuestro Dios es el Santo.

La Epístola 1ra carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1:1–10
Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la comunidad de los creyentes de la ciudad de Tesalónica, que están unidos a Dios el Padre y al Señor Jesucristo. Que Dios derrame su gracia y su paz sobre ustedes. Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, y los recordamos en nuestras oraciones. Continuamente recordamos qué activa ha sido su fe, qué servicial su amor, y qué fuerte en los sufrimientos su esperanza en nuestro Señor Jesucristo, delante de nuestro Dios y Padre. Hermanos amados por Dios, sabemos que él los ha escogido. Pues cuando nosotros les anunciamos el evangelio, no fue solamente con palabras, sino que lo hicimos también con demostraciones del poder de Dios y de la actividad del Espíritu Santo, y con una gran abundancia de gracias. Bien saben cómo nos portamos entre ustedes, buscando su propio bien. Ustedes, por su parte, siguieron nuestro ejemplo y el ejemplo del Señor, y recibieron el mensaje con la alegría que el Espíritu Santo les daba en medio de grandes sufrimientos. De esta manera llegaron a ser un ejemplo para todos los creyentes en las regiones de Macedonia y Acaya. Partiendo de ustedes, el mensaje del Señor se ha extendido, no sólo por Macedonia y Acaya, sino por todas partes, y se sabe de la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que ya no es necesario que nosotros digamos nada. Al contrario, ellos mismos hablan de nuestra llegada a ustedes y de cómo ustedes abandonaron los ídolos y se volvieron al Dios vivo y verdadero para servirle y esperar que vuelva del cielo Jesús, el Hijo de Dios, al cual Dios resucitó. Jesús es quien nos salva del terrible castigo que viene.
Palabra del Señor.
Demos gracias a Dios.

El Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo
según San Mateo 22:15–22
¡Gloria a ti, Cristo Señor!

Los fariseos fueron y se pusieron de acuerdo para hacerle decir a Jesús algo que les diera motivo para acusarlo. Así que mandaron a algunos de sus partidarios, junto con otros del partido de Herodes, a decirle: Maestro, sabemos que tú dices la verdad, y que enseñas de veras el camino de Dios, sin dejarte llevar por lo que diga la gente, porque no hablas para darles gusto. Danos, pues, tu opinión: ¿Está bien que paguemos impuestos al emperador romano, o no? Jesús, dándose cuenta de la mala intención que llevaban, les dijo: Hipócritas, ¿por qué me tienden trampas? Enséñenme la moneda con que se paga el impuesto. Le trajeron un denario, y Jesús les preguntó: ¿De quién es ésta cara y el nombre que aquí está escrito? Le contestaron: Del emperador. Jesús les dijo entonces: Pues den al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios. Cuando oyeron esto, se quedaron admirados; y dejándolo, se fueron.
El Evangelio del Señor.
Te alabamos, Cristo Señor.

Elaborado según el Leccionario de la Iglesia Episcopal, Libro de Oración Común y Biblia Dios habla hoy, para la comunidad latina.